La disolución de la sociedad irregular



Modo noche


Hoy hablamos del caso prototípico de los dos amigos que, con absoluta informalidad, constituyen un negocio con menos papeles que una liebre. Si uno de ellos quiere salir de la sociedad o directamente disolverla ¿Qué se ha de hacer?

La sociedad irregular queda recogida indirectamente en el artículo 1669 del Código Civil, al negarle personalidad jurídica a las sociedades «cuyos pactos se mantengan secretos entre los socios, y en que cada uno de éstos contrate en su propio nombre con los terceros«, estableciéndose para su regulación el durísimo régimen -decimos duro en comparación a la regulación de las sociedades de capital- de la comunidad de bienes. Que su régimen sea el de la comunidad de bienes ya nos adelanta que se pueden disolver por la mera voluntad de cualquier socio, pero profundicemos.

El artículo 1708 del Código Civil permite la disolución, remitiendo a las reglas de la división de la cosa común y herencia [art. 406 CC], como así ha quedado fijado por abundante jurisprudencia, vid. SSTS 13-11-95; 31-7 y 14-11 del ’97; 21-10-2005; 5-12-2007.

Al margen de su conveniencia, nuestro ordenamiento no requiere la inscripción de las sociedades en registro alguno para su efectividad, y ni el artículo 1669 CC ni el 35 «supeditan a la inscripción el reconocimiento de la personalidad de las asociaciones de interés particular, sean civiles, mercantiles oindustriales, a las que la ley conceda personalidad propia, independiente de la de cada uno de los asociados ” (STS 7 marzo 2012).

La jurisprudencia, si bien ha distinguido la sociedad civil irregular de la sociedad mercantil irregular, no distingue a la hora de aplicar los preceptos de la liquidación de la sociedad, en tanto la regulación del Código de Comercio y Código Civil son coincidentes y se remiten mutuamente [véase por ej. SAP Barcelona 21/5/2015]

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Conforme al artículo 1700.4 CC, la sociedad se extingue por la mera voluntad de los socios. Los artículos 1707 y 1705 CC establecen además que es justa causa para la separación del socio la degradación de las relaciones personales y profesionales entre los socios, la ausencia de reparto de beneficios o la incapacidad de llegar a un acuerdo de liquidación o separación, entre otros.

No obstante lo anterior, el Tribunal Supremo ha admitido [STS 27/1/1997] que la mera denuncia unilateral del socio, sin justo motivo o justa causa, es perfectamente válida para disolver la sociedad. A ello lo denomina «denuncia del contrato ad nutum» -sin causa-, que resulta lógica a la luz de la teoría de la prohibición de las vinculaciones perpetuas. Si se ha tratado de inscribir la sociedad y los demás socios se niegan, también se convierte en una causa válida para la liquidación del patrimonio social con restitución de aportaciones, ex. art. 39 LSC.

Para disolver la sociedad basta con comunicar al resto de socios la intención del actor, preferiblemente con un burofax, y todo ello en cumplimiento de lo dispuesto en el art. 1705 del Código Civil. El actor tendrá una dificultad añadida en el pleito de disolución, en tanto tendrá que demostrar la existencia de «hechos concluyentes« que acrediten la existencia de la sociedad civil irregular, tales como la existencia de cuentas y beneficio común, affectio societatis [ex. 1261.1 CC], colaboración entre los socios, ausencia de personalidad jurídica, etc. [SSTS 778/06 14 julio; 875/99 25 octubre, 63/1998 5 febrero; 183/1995 8 marzo; 797/93 24 julio], donde será conveniente la alegación del apartado del art. 217 LEC correspondiente a la disponibilidad y facilidad probatoria, o invocar con carácter previo la acción exhibitoria -ya sea solicitándolo como prueba en el escrito de demanda o en sede preparatoria, en diligencias preliminares- para acceder a la documentación acreditativa de la existencia del negocio común que no se posea por el demandante.

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Este post ha sido escrito por José Carlos Rueda, abogado. Puede hacerle una consulta haciendo click aquí.

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